Pinceladas De Periodismo











{enero 11, 2010}   El poder lo es todo

Una nueva categoría, periodismo de investigación. Un premio, el Pulitzer. Y un premiado, Philadelphia Bulletin, por desvelar que los agentes de policía de Filadelfia estaban implicados en la organización de una lotería clandestina.

 Después de la Segunda Guerra Mundial, fueron apareciendo poco a poco reporteros que luchaban por el periodismo de investigación. Pero todo cambió cuando aparecieron Bob Woodward y Carl Berstein y sacaron a la luz el tema Watergate. Aquí empezó un antes y un después en este tipo de periodismo.

 A partir de aquí, Washington se revolucionó. Periódicos y televisiones reorganizaron sus redacciones para imponer un grupo de reporteros de investigación. Todos querían conseguir lo que había conseguido el Washington Post con el Watergate. Fue aquí cuando apareció también el programa 60 minutes de la CBS.

 No faltaban las protestas de los periodistas más veteranos. Argumentaban que el periodismo de investigación no era más que una denominación del buen reporterismo. Pero existían diversas opiniones en el gremio. Lo que todos comparten, en cambio, son los principios fundamentales de la profesión. Uno de ellos es el control independiente del poder.

 En el siglo XVII, cuando surgieron los primeros periódicos impresos, éstos consideraron que su deber principal era la investigación. Hoy en día, los periódicos más que de información, se basan en simples teletipos y noticias sin contrastar o sacadas de Internet.

 Según James Madison, el periodismo se convirtió en aquella época en un baluarte de la libertad, de igual modo que la verdad, se convirtió en la defensa principal de la prensa. Únicamente una prensa libre y sin restricciones puede descubrir los engaños de la Administración. Engaños que hoy no nos cuentan, corrupciones políticas de las que no sabemos ni la mitad, porque los medios de comunicación ocultan la verdad, como por ejemplo, el caso Gurtel.

 En los años sesenta y setenta aparecieron también normas federales y estatales, como la Ley de Libertad de Información y las Leyes de Sol. Ambas permitían el acceso del ciudadano a numerosos documentos y el conocimiento público de muchas actividades del Gobierno, lo que le valió a la prensa gozar de una mayor libertad.

 Sea en secreto o poniendo nombre y voz, son muchos los periodistas que viajan por el mundo en busca de la verdad, buscando aquello que nadie sabe, que nadie ve, tratando de investigar los rincones oscuros de la sociedad.

 Para los periodistas de hoy, el papel de control y vigilancia continúa siendo esencial en su trabajo, sólo por detrás de ofrecer información al ciudadano. Y es que también de eso se trata este principio, investigar y descubrir para informar. Todo es un círculo en el periodismo.

 Pero para ampliar un poco más el concepto de periodismo de investigación, también tenemos el periodismo de investigación interpretativo. Se trata del resultado de una cuidada reflexión y análisis de una idea y una búsqueda de datos que dan pie a un contexto informativo nuevo y más completo para orientar de una mejor manera al ciudadano. Todo al gusto del consumidor. Por y para el ciudadano.



Si  hay algo que no dejan de repetirnos nunca en la facultad, es que debemos contrastar la información; al menos en tres fuentes diferentes. Pero de la teoría a la práctica hay un trecho. Son muchos los periodistas que sueltan el bombazo sin comprobarlo, sin verificarlo, sin contrastarlo…y ahí se encuentra el principal problema del periodismo. Al igual que hay mucho intrusismo en esta profesión. Un periodista tiene y debe verificar los hechos por dos veces. Hay que convencer a los lectores de que pueden confiar en nosotros. Nuestro trabajo es informar, dar a conocer la verdad.

 Cada periodista tiene que tener su disciplina de verificación. Buscar testigos sobre el tema que se está investigando, averiguar toda la información posible a través de las ya tan mencionadas fuentes, pedir información por igual a todas las partes implicadas en el caso… todo este tipo de cosas forman parte de la disciplina de verificación. Esto es lo que diferencia al periodismo de todo lo demás, centrarse en el relato fidedigno de los hechos.

 Como ya mencioné en un post, en el mundo cinematográfico podemos encontrar la película “El Dilema”. Una película que refleja claramente los valores del periodismo. En su día la mencionamos para hablar sobre las fuentes, ahora para hablar sobre la verificación. La historia era un bombazo, que si no hubiera sido por las grandes fuentes, el gran trabajo y esfuerzo del periodista y contrastar la información, nunca hubiera sido una bombazo en toda su ley.

 En este tema se diferencian dos palabras importantes. Objetividad y realismo. Se entiende por objetividad contar los hechos tal y como son de una manera transparente. En cuanto al realismo, si el informador se limita a averiguar los hechos y a ordenarlos, la verdad se revela de forma natural. Pero la cuestión es. ¿Existe objetividad en los medios de comunicación?, ¿y realismo? A día de hoy hay una presencia importante de subjetividad por parte de los periodistas y una escasez de realismo. Pero ya no escasez de realismo, sino mejor dicho, protagonismo de la manipulación, girar la información para poder manipular y mover al público a nuestro antojo, como si fueran marionetas.

Se podrían contar con los dedos de las manos, los medios de comunicación existentes que tuvieran cero subjetividad y 100% de objetividad y realismo. Pero así esta el panorama actual de nuestra profesión. Una época en la que los principios básicos de la prensa se ponen en duda.

 Muchos periodistas consideran el término objetividad como una ilusión, pero no lo es. Si uno informa los hechos tal y como son, sin dar nada de opinión, simplemente contar lo que está ocurriendo de una manera transparente, se puede llegar a la objetividad.

 También lo que ocurre es que los nuevos periodistas no salimos bien preparados del todo. Está claro que donde más aprendemos es en la práctica, pero luego cuando estás en ellas, los jefes no entienden como no damos ciertas cosas en la facultad, al igual que en la facultad hay ciertas cosas que no las explican al 100% pensando que ya lo aprenderemos en la práctica. Son una serie de contradicciones por las que pasamos los alumnos que  ya no sabemos que es más importante, si la teoría o la práctica. Todo es importante, sí, pero falta más formación en las facultades de periodismo.

 Otros conceptos importantes son el periodismo de interpretación opinativa frente al periodismo de verificación. Internet ha hecho mucho daño al periodismo, digan lo que digan. En Internet hay información las 24 horas, datos que van adquiriendo periodistas de diferentes medios y se los hacen suyos sin contrastarlos o ampliarlos, simplemente añadiendo opinión..

 En el tema se explican cinco conceptos que son básicos en un periodista. No mentir, no engañar, ser transparente, confíar en nuestras investigaciones y hacer profesión de humildad. Muchos periodistas deberían volver a la facultad para que les volvieran a enseñar estos cinco principios básicos de la profesión que parece que los tienen un poco olvidados.



{enero 7, 2010}   Labores de un buen periodista

¿Decir la verdad u ocultar información? ¿Cuál es la verdadera labor de un periodista y qué es lo que acaban haciendo los medios de comunicación? ¿Qué pasa cuando el dinero es quién decide qué es información?, ¿Se convierte en una mercancía?

Manipulación de la verdad, intereses económicos, subjetividad… parece que todo vale en los distintos medios de comunicación. Pero… ¿Y la verdad?, ¿Dónde queda la verdad? Y cuando ésta prevalece… ¿Por qué se castiga? Entonces… ¿A qué llamamos periodismo?, ¿Qué se enseña en las facultades?

 Nombres como Lower Bergman son los que deberían conocer y recordar las nuevas generaciones de periodistas. Periodistas ejemplares, admirables. Periodistas que luchan por la verdad, por el verdadero periodismo.

Lower Bergman, productor de 60 minutos, tuvo que enfrentarse a algunas de las cuestiones citadas más arriba, cuando Jeffrey Wigand decidió arriesgar su vida para contarle la verdad. Por esto, Bergman vivió una terrible batalla contra la gerencia de una de las cadenas de televisión más poderosas de Estados Unidos para transmitir un controvertido reportaje sobre los nocivos efectos del cigarro.

 Una batalla que vivió Bergman en su día y que viven a diario la mayoría de los periodistas del mundo por conservar la división entre la noticia y el negocio de transmitirla.

 La prioridad de Bergman son sus fuentes y las protege por encima de todo. Lowell trabaja para el público y para que la información ocupe el lugar que se merece. Pero hay veces en las que uno se encuentra con obstáculos dentro del trabajo. Los medios de comunicación se convierten en empresas que tratan la información y a las fuentes como mercancía y dejan que el dinero y las audiencias dirijan la información. Un ejemplo es la televisión que tenemos en la actualidad en el país. ¿Se merece Jorge Javier Vázquez el premio Ondas al mejor presentador? ¿Qué informaciones nos ofrece su programa “Sálvame”?, ¿Podemos considerar a ese programa periodismo?

 En los quince años que Bergman trabajó detrás de las cámaras para “60 minutos”, el programa de reportajes de la cadena norteamericana CBS, nunca pensó que llegaría a ver su propia historia en las pantallas. Pero películas como El Dilema lo han convertido en una celebridad.

 En ella, Jeffrey Wigand, científico y directivo de la famosa tabacalera norteamericana Brown & Williamson, descubre el secreto celosamente guardado por la industria tabacalera sobre las sustancias que crean adicción en los fumadores. Y en ella se refleja claramente como el productor del programa “60 minutos”, Lowell Bergman, arriesga su carrera para poner frente a las cámaras a Wigand, que ve como su vida entera se viene abajo al revelar la verdad a la opinión pública. Esta película tuvo en su día siete nominaciones al Oscar. Y es que Michael Mann, el director de “El Dilema” muestra muy bien todo esto en la película, en la cual, Lowell Bergman acaba enfrentándose a la CBS para defender a su fuente y que todo su trabajo no quedase en vano. Jeffrey Wigand tenía algo muy importante que contar a la sociedad americana, pero un contrato de confidencialidad impuesto por la empresa tabacalera en la que trabajaba y las constantes amenazas le cohibían. Pero Lowell Bergman consiguió que Jeffrey confiara en el. Jeffrey puso en peligro su vida y la de su familia y confió en el periodista. Sin duda, un periodista de los que pocos quedan, y de los que muchos deberíamos aprender.



{enero 5, 2010}   ¿Periodismo o ficción?

Después de dejar clara la importancia de las fuentes, es momento de destacar la credibilidad de un periodista y su veracidad.

Si en el post anterior, mencionábamos periodistas como Woodward, Bernstein o Capote, ahora es momento de mencionar a Stephen Glass. Otro brillante periodista que también destacaba por su corta edad. Trabajaba para una prestigiosa revista de actualidad y política, “The New Republic”.

 Sus artículos destacaban por su gran ingenio; tenía una enorme facilidad de encandilar a todo el que se le acercaba y todo esto junto a su juventud le llevaron a ser uno de los periodistas más solicitados de Washington.

Pero muy pronto se descubrió que la mayoría de estos artículos eran pura invención. Mientras que el periodista Adam Penenberg se dedicó a reunir las pruebas necesarias, Glass no hacía más que desmentir las acusaciones. Pronto el pastel se descubrió, y con él vinieron las consecuencias. Por supuesto, Glass acabó en la calle. Pero lo peor de todo es que no sólo se dañó a sí mismo como persona y como periodista, sino que también dañó la imagen de la revista y la de sus propios compañeros, defraudando además a todo su público.

 El caso de Stephen Glass no es el único. Muchos otros “periodistas” recurren a todo tipo de tretas con el fin de escalar puestos en su carrera profesional. Es el caso de Janet Cooke, una periodista negra del Washington Post. Con su historia ganó hace 15 años el premio Pulitzer. Una historia completamente inventada que trataba sobre Jimmy, un niño de ocho años, adicto a la heroína. Un infante precoz que había sido víctima de una familia marginal y de todos los problemas que sufren en Washington los hijos de la comunidad negra que no logran salir de su miseria: falta de cariño, abandono y/o violencia.

 El artículo estaba tan bien escrito que Janet Cooke ganó el Pulitzer. Sin embargo, al poco tiempo, los editores del periódico se dieron cuenta de que Jimmy no existía. Había sido toda una invención, un escándalo.

 Otro caso similar, el de Jayson Blair, redactor del periódico “The New York Times”. Este periodista estuvo trabajando cuatro años en el periódico en los que se dedicó a coger partes de las informaciones de otros periódicos, las reescribía e inventaba escenas y declaraciones, haciendo creer a los lectores que había estado presente en el lugar de los hechos. Llegó a informar sobre Irak, mientras estaba en Nueva York.

Pero pronto llegó el día en que el directivo del periódico encontró una serie de irregularidades en nada más y nada menos que en 36 de los 73 artículos que escribió Blair durante seis meses.

 La sociedad se encuentra con un exceso total de información; es la era de Internet, la era de los blogs, la era del periodismo ciudadano. Muchos datos sobre un mismo tema… ¿Pero dónde se encuentra la veracidad? Ahí es donde el periodista tiene que hacerse destacar y saber diferenciarse. Parte de los blogueros no contrastará la información que tiene, un periodista está obligado ha hacerlo como tal.

El periodismo trata de informar a la sociedad, de contar unos hechos, siempre con veracidad. En el momento que estos requisitos no se cumplen, no se está haciendo periodismo. Si se cambia la veracidad por una serie de invenciones, ya no estamos hablando de periodismo, estamos hablando de ficción. Dos asuntos diferentes, que por lo tanto, tienen que quedar bastante claros.

 Así que ya tenemos bien definido dos de los requisitos de un buen periodista; por un lado tener unas fuentes fiables y cuidarlas, y por otro, la veracidad.



{enero 5, 2010}   El paraíso del gremio

¿Cuáles son las principales herramientas de un buen periodista? Unas buenas fuentes. Un periodista sin fuentes fiables, es como un panadero sin pan o un carpintero sin madera. Las fuentes lo son todo para el periodista, ya que sin ellas, poco o más bien nada podría hacer. Los periodistas son observadores externos que pocas veces saben algo de primera mano y que con bastante frecuencia suelen ser engañados por sus fuentes.

 Es por esto por lo que un buen periodista tiene que tener unas fuentes claras y fiables. Debe cuidarlas y mimarlas como si con ello se le fuera la vida, ya que nunca sabe cuando las va a poder necesitar. Un periodista con vocación empieza a conseguir fuentes y a cuidarlas desde bien temprano, consagrándolas en el tiempo, y sin mentirles.

 Y aunque la experiencia y la sabiduría de una persona dice mucho, una persona joven puede conseguir lo mismo o incluso más. Un simple becario. Ese era el cargo de Bob Woodward, y en la actualidad se le sigue recordando como el periodista que descubrió el “caso Watergate”.

 En el caso de Todos los hombres del presidente, Bob Woodward inicia los engaños demasiado pronto. Decir las palabras exactas en el momento exacto es de gran importancia y ayuda bastante, y así le valió a Woodward; “simplemente estaba buscando información para un posible reportaje”. Westrell pareció halagado y le ofreció alguna información.

 Llamadas, llamadas, y más llamadas. Esta es una parte esencial del trabajo de un periodista en una redacción. Día tras día, hay que hacer enésimas llamadas para confirmar datos, comparar o rechazar ciertas informaciones. Es por ello por lo que el tener buenas fuentes, ayuda y recorta el trabajo.

 A medida que se desarrolla el escándalo, Woodward y Berstein desean entrevistar a las fuentes en los hogares de éstas. Siempre se identificaban como reporteros del Washington Post, pero la manera de hacerlo que siempre parecía funcionar mejor, no era del todo directa. ‘Un amigo del comité nos dijo que usted estaba preocupado por algunas de las cosas que vio suceder, que sería bueno hablar con usted…que usted es absolutamente honesto y que no sabe bien qué hacer; nosotros entendemos el problema, usted cree en el Presidente y no quiere hacer nada que parezca desleal’. A veces no se sabe si es del todo aconsejable decir del medio del que uno viene o no. Muchos medios de comunicación carecen de credibilidad y de objetividad, lo que provoca que estén mal vistos. Es por esto, por lo que a veces, decir del medio que vienes, te puede abrir puertas, pero también te las puede cerrar. Datos como este, en el gremio del periodismo, son muy importantes.

 Todos los hombres del Presidente también está llena de reporterismo. En cuanto Bernstein descubre que el sospechoso robo había ocurrido en el edificio Watergate, empieza a llamar al tipo de fuentes potenciales que los reporteros ignoran con demasiada frecuencia: las personas sin cargos importantes, empleados, botones de hoteles, mujeres que trabajan en el área de limpieza, meseros de un restaurante, etc. En muchas ocasiones son éstas las que más tienen que contar.

 Un caso semejante en cuanto a reporterismo puro y duro fue A sangre fría. Seis años de investigación, hablando con los habitantes del pueblo, quienes no le veían con buenos ojos por su extravagancia, su manera de ser y su homosexualidad; aún así logró averiguar lo suficiente para preparar su novela, donde se mezclan opiniones de los personajes del pueblo, entrevistas a policías encargados del caso y amigos íntimos de la familia.

 Pero un periodista crece en las redacciones de los periódicos, es ahí donde se hace grande. La experiencia, la vocación, el interés y tener unas buenas fuentes… te puede llevar al paraíso del gremio.



{diciembre 8, 2009}   En tiempos de crisis… todo vale!

El periodismo, como muchos otros gremios, está pasando por una crisis importante.  Recortes de plantilla, reducciones de salarios, cierre de empresas son el día a día de esta profesión. Y por ello, ahora más que nunca hay que innovar y buscar soluciones.

Una buena solución es hacer una convergencia de redacciones; una oportunidad de revisar el modelo de negocio y adaptarlo a las nuevas necesidades de los consumidores. Por este motivo, los periódicos tienen su soporte digital, o incluso televisivo, como es el caso del diario Información. Hay que innovar, crecer profesionalemente, y llegar a un importante número de personas para poder mantenerse. Nuevos formatos, nuevos clientes, todo sirve para sobrevivir en esta lucha de medios.

¿Cómo se organizan las redacciones?, ¿Como se producen las noticias? La convergencia sirve para poner respuestas a estas cuestiones.  Y este estudio lo ha intentado hacer con dos medios españoles, La Verdad Multimedia y El Mundo.

En el caso de El Mundo, fundado en 1989, alcanzó una difusión de 337.000 ejemplares diarios en el año 2007. Su edición digital es líder del mercado de información en Internet en España con cerca de 12 millones de usuarios al mes. El Mundo cuenta con una nueva sede desde diciembre del año 2007; 18.000 metros que quedan divididos de la siguietne manera: 350 periodistas de El Mundo, 100 de Expasión y 250 de Marca, llegándo a ser la redacción más grande de Europa.

El Mundo inició el proceso de convergencia en julio de 2007, cuando los periodistas de l papel y los de internet se unieron para producir contenido. Una unión que ha resultado ser todo un éxito, y es que los redactores ya no sólo piensan en contenido, también piensan en formato, dos palabras clave.

Por su parte, La Verdad Multimedia alcanza una difusión mensual de 40.000 ejemplares. Su edición digital nació antes que la de El Mundo, lo hizo en el año 1998, y es una de las más leídas en España. También cuenta con una televisión y una radio local.  Pero en este caso, las instalaciones se encuentran repartidas en dos edificios. El edificio principal lo componen los 95 periodistas del periódico. Los otros 12 periodistas se encuentran en otro edificio y forman la redacción audiovisual. Las dos redacciones son independientes, pero eso no quita, que de vez en cuando, los directores y editores se reúnan para intercambiar ideas.

La ampliación de soportes provoca nuevos puestos de trabajo, en unos casos los periodistas podrán cambiar de formato de una manera rotativa, y en otros casos, estarán adjudicados. Los de papel por un lado, y los demás por otro. Lo que si está claro, es que entre ellos, están conectados y pueden llegar a pasarse información; a esto se le llama colaboración entre redacciones.  Muchos periodistas no consideran que esta colaboración entre soportes lleve a una mejora de la calidad, por lo que optan por ser más independientes entre ellos.

Lo mejor sin duda alguna, es la integración plena. Ahora más que nunca, hay que tener en cuenta las demandas cambiantes de las audiencias, y es por esto, por lo que hay que ofrecer una mayor variedad de formatos, para no perder a los fieles, y para ganar nuevos. Y es que en tiempos de crisis… todo vale!



El tamaño sí importa

Con el paso del tiempo hemos podido ver cómo las portadas de los grandes diarios han ido cambiando sus portadas, y una de las características que más puede llamar la atención del lector es el tamaño de las fotografías de la portada. Mientras que las primeras portadas destacan por letras y más letras, ahora destacan por unas fotografías muchísimo más grandes.

Color a raudales

Del blanco y negro de las primeras portadas hemos pasado a ver las portadas a todo color y con unas fotografías a todo calor con el principal objetivo de capturar al lector.

Nuevos formatos, nuevas portadas

Con las nuevas tecnologías, las cabeceras de los grandes periódicos han renovado sus portadas con nuevos formatos que separan mejor toda la información.

A más desgracias, más lectores

No sería la primera vez que oímos decir de un director de un periódico que cuando más se vende un periódico es cuando hay una desgracia muy grande, como por ejemplo un atentado en los periódicos nacionales, o una muerte de alguien del pueblo en un periódico local. Las desgracias, por suerte o por desgracia, atraen al público.

Guerras y/o Política

Quizás estamos tan acostumbrados a ver en las portadas temas sobre guerras, muertes y política que ya no nos sorprenden. Pero… ¿Cuántos titulares vemos que tengan que ver con la cultura o el deporte? Sólo vemos titulares políticos, que sabemos que venden, pero hay más temas también para abrir portada y hacerse destacar.



{noviembre 4, 2009}   Los grandes nunca mueren

¿De verdad nos encontramos en el mejor de los tiempos para el periodismo?, ¿O en el peor?

Hay diferentes opiniones al respecto, pero lo que sí es cierto y tenemos que especificar desde el primer momento, es que el periodismo escrito no está en crisis, quien se encuentra en crisis es la publicidad.

La crisis económica en que nos encontramos sumergidos ha coincidido con la mejor época para hacer periodismo; hay más mercado que nunca, pero de nada sirve, si no existen ingresos. La fuga de la publicidad y la enorme cantidad de despidos están haciendo mella en el periodismo escrito. Pero estas causas no tienen que poder con la prensa, sino todo lo contrario, hacerla más fuerte. ¿Y esto cómo se consigue? Con periodistas de calidad. Periodistas que salen, ven, oyen y huelen la realidad. Que la reflexionan y la evalúan. Que viven por y para el periodismo.

A la vez que avanza la sociedad, con ella también avanzan las modas. Y al parecer, la moda actual es internet. Pero no olvidemos que todavía no ha muerto la generación que ha crecido con el café en una mano, y el periódico de papel en la otra. Para muchas de estas personas, es una rutina el amanecer un domingo leyendo un periódico, su periódico.

Cosas como ésta, hacen un poco más difícil la desaparición total del periodismo escrito. Ese periodismo con el que nos hemos iniciado todos… o casi todos. Si lo seguimos inculcando de esta manera, a las nuevas generaciones… no tiene por qué desaparecer del todo. Sólo se necesita innovación, imaginación y calidad. Si la sociedad avanza, también lo debe hacer al mismo tiempo el periodismo.



{noviembre 1, 2009}   Hello world!

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